TRAVOIS DE PERRO. Los travois (del francés canadiense como las palabras obsoletas travoy y travoise) es una estructura con forma de marco hecha con unos palos cruzados) eran arrastrados por perros antes de que los caballos comenzaran a aparecer en las llanuras del norte a finales del siglo XVII. Los caballos, llamados "perros de alce" o "perros grandes" por algunas tribus, podían soportar más peso, lo que permitía a las tribus nómadas construir tipis más grandes. Los caballos también revolucionaron las técnicas de caza y guerra. Se dice que la anciana, posiblemente una sioux lakota llamada Trueno Rojo, sostenía el bastón de su esposo, Toro Pequeño, y posaba con sus mejores galas. Un búfalo miniatura finamente tallado estaba sobre el lomo del perro. (Los usuarios de PC pueden hacer clic en la imagen para ver mejor los detalles). Lo que parecía ser un zorrillo muerto se encontraba en el travois. Datada aproximadamente entre 1910 y 1920, la foto de Frank Fiske de Fort Yates (Dakota del Norte) se encontró en el Museo Buffalo Bill.
Native American History
EL CUADERNO CANINO
En 1995, los habitantes de Togliatti, una ciudad rusa, comenzaron a percatarse de la persistente presencia de un pastor alemán en un punto específico de la carretera, donde se le veía correr hacia los vehículos que transitaban. La comunidad pronto volcó su atención en este can, al que adoptaron de manera informal.
La historia que se desveló fue trágica: durante el verano anterior, el perro viajaba en un automóvil con un hombre y una niña. Un accidente automovilístico resultó fatal para la niña en el acto, y el hombre falleció poco después en el hospital. Sorprendentemente, el perro sobrevivió al siniestro.
Los lugareños lo bautizaron "Fiel" o "Kostya". A pesar de los esfuerzos por encontrarle un hogar, Kostya siempre regresaba al lugar del accidente, manteniendo una silenciosa espera por su familia perdida. Los vecinos, conmovidos por su lealtad, le construyeron refugios improvisados y lo alimentaban, aunque él solo aceptaba la comida y nunca pernoctaba en las casetas.
Durante siete largos años, Kostya permaneció inquebrantablemente junto al camino, soportando las inclemencias del tiempo, hasta que en 2002 fue hallado sin vida en el bosque cercano. Profundamente conmovidos por su incondicional devoción, los ciudadanos de Togliatti decidieron inmortalizar su memoria erigiendo una estatua de bronce en su honor, acompañada de una emotiva inscripción: «Perro, enséñanos amor y devoción»
Tomado de la Red
Perros Templarios de 80 KG: Los Cánidos Hierosolimitanos que Rompían Armaduras
En las páginas más legendarias de la historia canina, pocos relatos capturan tanto la imaginación como el de los Cánidos Hierosolimitanos, los mastines de guerra secretos de los Caballeros Templarios. Criados en el mayor sigilo durante las Cruzadas, estos colosos de hasta 80 kg se convirtieron en un arma terrorífica en los campos de batalla medievales, capaces de desgarrar armaduras ligeras con su poderosa mandíbula.
El Origen Sagrado de una Raza Letal
Según las crónicas y leyendas transmitidas a través de los siglos, los Templarios —esa orden militar-religiosa fundada en 1119 para proteger a los peregrinos en Tierra Santa— no solo dominaban la estrategia militar y las finanzas, sino también la cría selectiva de perros de guerra. Lejos de los ojos de sus enemigos (y quizá de algunos aliados), desarrollaron en secreto los Cánidos Hierosolimitanos (nombre que hace referencia a Hierosolyma, la antigua Jerusalén).775727
Estos mastines eran el resultado de cruces meticulosos entre razas formidables: el robusto mastín español, el feroz alano gigante y el poderoso dogo árabe. Durante décadas (algunas versiones hablan de hasta 70 años de selección), los monjes-guerreros perfeccionaron una línea de perros de tamaño descomunal, musculatura explosiva y una mordida devastadora, capaz de perforar o romper placas y cotas de malla ligeras.
Guerreros de Cuatro Patas en el Campo de Batalla
Imagina una carga de caballería templaria acompañada por estas bestias. Los Cánidos Hierosolimitanos no eran simples perros guardianes: eran máquinas de guerra vivientes. Su peso (alrededor de 70-80 kg en machos adultos) y su fuerza les permitían derribar soldados enemigos, atacar caballos y sembrar el pánico en las filas adversarias. Su pelaje oscuro y su imponente presencia les conferían un aspecto casi demoníaco bajo el sol del Levante o en los fríos campos europeos.
Los Templarios los entrenaban con disciplina militar: obediencia absoluta a sus handlers, resistencia extrema y una agresividad controlada que solo se desataba en combate. Se cuenta que estos perros llevaban protecciones ligeras adaptadas (similar a las armaduras caninas usadas siglos después por conquistadores españoles) para proteger sus puntos vitales mientras cargaban contra infantería.
¿Leyenda o Realidad Oculta?
Aunque la historia de los Cánidos Hierosolimitanos circula ampliamente en relatos modernos y redes sociales, forma parte de esa fascinante frontera entre hecho histórico y mito. Los Templarios sí emplearon perros en sus operaciones (como era común en ejércitos medievales), y los mastines y alanos tenían un rol probado en batallas europeas y cruzadas. Sin embargo, el secreto de una raza tan específica y poderosa añade un velo de misterio que los hace irresistibles para los amantes de los perros y la historia.
Tras la disolución de la Orden en 1312, muchos de estos perros habrían sido dispersados o sus líneas perdidas, pero su legado inspira a razas modernas de mastines y molosos que aún conservan esa fuerza imponente y lealtad legendaria.
Lección Canina para Hoy
Los Cánidos Hierosolimitanos nos recuerdan el vínculo ancestral entre humanos y perros en los momentos más duros. Más allá de la guerra, simbolizan coraje, lealtad inquebrantable y la capacidad de razas gigantes para proteger a quienes aman. En un libro canino, su historia invita a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos con estas razas poderosas: canalizar su fuerza hacia roles positivos como protección, rescate o simplemente compañía fiel.
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Muchos perros pasan más tiempo en el pipican… que explorando el mundo real.
Y aunque los parques caninos pueden parecer una buena idea, el exceso de pipican no siempre significa bienestar.
Porque no todos los perros disfrutan:
Ambientes saturados
Interacciones constantes
Espacios pequeños con demasiada activación
Perros desconocidos sin control social
Falta de descanso y regulación emocional
Para muchos perros, el pipican puede convertirse en una fuente de:
Estrés
Sobreexcitación
Frustración
Reactividad
Malas experiencias sociales
Socializar no es soltar perros “para que se arreglen”.
Socializar es generar experiencias seguras, equilibradas y adaptadas a cada individuo.
Hay perros que necesitan jugar más.
Otros observar.
Otros explorar tranquilos.
Y otros simplemente caminar oliendo sin interactuar con nadie.
No todos los perros son sociables de la misma manera.
Y eso también es normal.
A veces creemos que un perro “se lo pasa bien” porque corre mucho…
cuando en realidad está gestionando estrés o hiperactivación.
Menos cantidad y más calidad.
Menos caos y más lectura emocional.
Porque el bienestar no siempre está en cansar al perro.
Muchas veces está en aprender a escuchar lo que necesita.
Del adiestramiento, las emociones y la cognición.
¿Qué es el Adiestramiento Canino Cognitivo Emocional?
El Adiestramiento Canino Cognitivo Emocional representa una evolución en la forma en que entendemos y trabajamos con nuestros perros. Este método se centra en la importancia de la relación entre las emociones y el proceso cognitivo de los caninos en sus entrenamientos. A través de esta técnica, se busca entender mejor la psicología del perro para establecer un vínculo más fuerte y una comunicación más efectiva entre el animal y su propietario.
En el ámbito del Adiestramiento Canino Cognitivo Emocional, se abordan las capacidades mentales de los perros, como la memoria, la atención y la resolución de problemas, junto con la comprensión de sus emociones. Así, no solo se enseñan comandos básicos, sino que se fomenta una enseñanza que considera el bienestar emocional del canino, adaptándose a su carácter y sus necesidades individuales. Este enfoque ayuda a evitar el estrés y la ansiedad durante el entrenamiento, promoviendo un aprendizaje más amigable y duradero.
El proceso del Adiestramiento Canino Cognitivo Emocional comienza con la observación atenta del comportamiento del perro, lo que permite identificar sus motivaciones intrínsecas y sus respuestas emocionales ante diversas situaciones. A partir de ahí, se desarrollan estrategias de enseñanza personalizadas que integran recompensas positivas y ejercicios mentales, potenciando la capacidad del perro para tomar decisiones y aumentando la confianza en su entorno humano.
Principios Clave del Adiestramiento Cognitivo Emocional
• Entender las emociones caninas y su impacto en el aprendizaje.
• Desarrollar ejercicios que estimulen la cognición y resolución de problemas.
• Utilizar técnicas de refuerzo positivo para fomentar comportamientos deseados.
• Personalizar el entrenamiento a la personalidad y necesidades del perro.
Beneficios del Adiestramiento Cognitivo Emocional en Perros
El adiestramiento cognitivo emocional en perros es un enfoque moderno que se concentra en desarrollar tanto la inteligencia como el bienestar emocional de nuestras mascotas. Este tipo de entrenamiento supera los métodos convencionales al considerar la psicología canina desde una perspectiva integral, reconociendo que los perros son seres emocionales. Un beneficio destacado de esta técnica de adiestramiento es que fortalece la relación entre el perro y su dueño, estableciendo una comunicación más efectiva y basada en el respeto mutuo.
Además de mejorar la comunicación, otro de los grandes beneficios es el incremento de la capacidad de aprendizaje del perro. Al estimular al perro con juegos y desafíos acordes a su nivel cognitivo, el adiestramiento cognitivo emocional ayuda a mejorar su habilidad para resolver problemas y adaptarse a situaciones nuevas. Esto resulta en perros más equilibrados que pueden manejar mejor la ansiedad y el estrés, contribuyendo a un comportamiento más estable y predecible.
Al enfocarse en el aspecto emocional, este tipo de adiestramiento también promueve la salud mental de los caninos. Las técnicas utilizadas buscan reducir comportamientos destructivos o negativos asociados con el miedo, la agresión o la ansiedad. Al aprender a gestionar sus emociones, los perros se convierten en compañeros más felices y relajados. Este bienestar emocional se refleja en la disminución de casos de ladridos excesivos, mordeduras o daños en el hogar, simplificando la convivencia y fomentando una atmósfera más armónica para todos los integrantes del hogar.
Por último, un aspecto crucial del adiestramiento cognitivo emocional es el impacto positivo en la longevidad y calidad de vida de los perros. A través de ejercicios mentales y entrenamientos que estimulan cognitiva y emocionalmente, se promueve un envejecimiento saludable. Mantener activa la mente de los perros a través de estas prácticas contribuye a evitar el deterioro cognitivo asociado con la edad, asegurándoles así una mayor plenitud durante todos los años de su vida.
El adiestramiento cognitivo emocional es una parte vital del desarrollo personal que ayuda tanto a jóvenes como a adultos a gestionar mejor sus emociones y pensamientos. Las técnicas y ejercicios que existen para mejorar nuestras capacidades en esta área son variados, y modernamente se consideran esenciales para fomentar el bienestar y la salud mental. En los siguientes párrafos, exploraremos algunas de las formas más efectivas para entrenar nuestra mente y fortalecer nuestra salud emocional.
El Rol del Adiestrador en el Proceso Cognitivo Emocional
El adiestramiento canino va más allá de la simple obediencia básica y trucos para impresionar a los amigos. Un adiestrador profesional juega un papel crucial en la formación del proceso cognitivo emocional del perro. Ayudando no solo a mejorar la conducta inmediata del animal sino también su bienestar general a largo plazo. La habilidad del adiestrador para interpretar correctamente la conducta del perro, identificando sus necesidades emocionales y cognitivas, es fundamental para establecer un programa de adiestramiento efectivo y humano.
La interacción periódica que el adiestrador tiene con el perro facilita la creación de un vínculo basado en la confianza y el respeto mutuo. Dicho vínculo es esencial para influir positivamente en el estado emocional del perro, lo que a su vez, afecta directamente su capacidad para aprender y procesar información nueva. Aspectos como el tono de voz, el lenguaje corporal, y el refuerzo positivo son herramientas que un adiestrador cualificado utiliza para promover un ambiente de aprendizaje seguro y estimulante para el can.
El adiestrador también tiene la responsabilidad de educar a los dueños de los perros sobre cómo sus propios comportamientos pueden influir en el estado emocional y cognitivo de sus mascotas. Esto incluye el manejo apropiado de situaciones estresantes y el refuerzo de comportamientos positivos fuera de las sesiones de adiestramiento. Un adiestrador equipado con el conocimiento correcto puede transformar la dinámica del hogar, promoviendo así un ambiente en el que el perro puede desarrollarse a nivel emocional y cognitivo sin temores ni ansiedades innecesarias.
José Camarena
Osecan
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Argentina vs. México: choque de energía canina
🇦🇷 Argentina: Fuerza Bruta y Utilidad
Dogo Argentino: 24-27 in (60-68 cm) | 88-100 libras (40-45 kg) Un atlético cazador de grandes caza criado para perseguir jabalís y pumas. Inigualable en resistencia, tolerancia al dolor y tenacidad cruda.
Pampa Argentina (Perro Pampa Argentino): 24-27 in (60-69 cm) | 88-119 libras (40-54 kg) Una raza de moloser emergente desarrollada en 1987 cruzando el Dogo Argentino y el American Staffordshire Terrier. Principalmente blanco y negro, es un explosivo, guardián de la propiedad muscular.
Perro pastor de Magallanes (Ovejero Magallánico): 18-22 in (45-55 cm) | 55-66 libras (25-30 kg) Aunque se desarrolló nativamente en la Patagonia chilena, este pastor incansable es un lugar esencial en toda la región patagónica. Es altamente resistente a climas bajo cero y posee una élite e innata campaña de pastoreo.
🇲🇽 México: Patrimonio, Protección y Myt
Chamuco (Pitbull mexicano): 14-18 in (35-45 cm) | 55-88 libras (25-40 kg) Un linaje local único y altamente muscular criado a partir de cruces subterráneos del American Pit Bull Terrier y razas locales. Reconocido por su poder explosivo, agilidad y feroz lealtad a su familia.
Calupoh (perro lobo mexicano): 24-30 in (62-75 cm) | 66-121 libras (30-55 kg) Una raza majestuosa y antigua originaria de cruces prehispánicos entre lobos grises salvajes y perros domésticos. Noble y altamente inteligente, conserva una apariencia salvaje junto a una lealtad perdurable.
Xoloitzcuintle (Estándar): 18-24 in (46-60 cm) | 20-55 libras (9-25 kg) El antiguo tesoro nacional de México. Venerado como guía espiritual del inframundo azteca (Mictlán), es un compañero tranquilo, muy alerta y profundamente noble.
- Argentina domina en pura masa, utilidad física y poder de trabajo, presentando razas muy optimizadas para rastreo de alta intensidad, caza y defensa rural.
- México brilla con una rica tradición cultural, versátiles rasgos de custodia, y una genética única, puenteando la brecha entre la mitología antigua, los linajes salvajes del ápice y los protectores modernos compactos.
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Rin Tin Tin no fue solo una estrella de cine; fue un héroe de la vida real cuya historia comenzó en un campo de batalla de la Primera Guerra Mundial. En 1918, el soldado estadounidense Lee Duncan descubrió una camada de cachorros de pastor alemán en una perrera bombardeada en Francia. Rescató a un cachorro macho, lo trajo de vuelta a Estados Unidos y lo llamó Rin Tin Tin, en honor a un amuleto francés de buena suerte.
Lo que siguió fue nada menos que legendario. Con una agilidad, inteligencia y carisma naturales, Rin Tin Tin rápidamente llamó la atención de los cineastas. Protagonizó El hombre del río del infierno en 1922 y posteriormente apareció en más de dos docenas de películas mudas y las primeras del cine sonoro, convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de taquilla de la década de 1920.
El público quedó cautivado no solo por sus increíbles acrobacias, sino también por la profunda conexión emocional que transmitía en pantalla. Rin Tin Tin ayudó a consolidar a Warner Bros. como un importante estudio e incluso se le atribuye haber salvado a la compañía de la bancarrota durante sus primeros años.
Fuera de la pantalla, Rin Tin Tin era un símbolo de lealtad, valentía y el vínculo inquebrantable entre perros y humanos. Su legado perdura a través de múltiples generaciones de sus descendientes, quienes han continuado trabajando en cine, televisión y en terapia.
Más que un perro, Rin Tin Tin se convirtió en un ícono: una de las primeras verdaderas estrellas de Hollywood y un símbolo amado de coraje y compañerismo.
Dog Fan
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El comportamiento calmado en un humano no es la ausencia de sentimiento. Creo que ahí es donde nos metemos en problemas desde el principio.
Vemos a alguien que está calmado y asumimos que no debe estar sintiendo mucho, o que debe estar naturalmente regulado, o que debe tener algún don de temperamento que el resto de nosotros no obtuvo cuando estaban repartiendo sistemas nerviosos, cuando en realidad una persona calmada puede estar enojada, asustada, avergonzada, decepcionada, bajo presión, profundamente involucrada, preocupada por el resultado, tratando de no llorar en público, tratando de no decir algo de lo que se arrepentirá después, tratando de tomar una decisión mientras su cuerpo ya está tres pasos adelante de su cerebro, y aun así, de alguna manera, todavía es capaz de mantenerse conectada lo suficiente con su cerebro pensante para elegir lo que sucederá después.
La calma no es aplastamiento emocional. La calma no es parecer pacífico porque no está ocurriendo nada difícil. La calma es acceso organizado a ti mismo cuando algo difícil está sucediendo.
Y creo que esa es la pieza que nos falta tanto en los humanos como en los perros, porque confundimos la calma con la apariencia externa de calma, y esas no son en absoluto lo mismo.
Un humano puede sentarse perfectamente quieto y estar completamente perdiéndose por dentro. Una persona puede ser cortés y estar congelada. Pueden estar sonriendo y tensos. Pueden decir: “Estoy bien,” mientras su cerebro se ha ido del lugar, ha hecho una maleta, ha cruzado una frontera y no tiene intención de regresar hasta que la situación termine.
Eso no es calma. Eso es contención. Eso es supresión. Eso es quietud gestionada. Eso es el equivalente humano de un perro acostado porque le han dicho que se acueste, pero sus ojos están duros, su boca tensa, su respiración ha cambiado, su cuerpo es rígido y no están absorbiendo ni un dato útil del mundo que los rodea.
Entonces, cuando hablo de calma, no me refiero a la ausencia de movimiento, ni a la ausencia de sonido, ni a la ausencia de emoción. Me refiero a si la persona todavía puede pensar con claridad. ¿Pueden aún ubicarse en la situación? ¿Pueden aún separar lo que importa de lo que no importa? ¿Pueden todavía diferenciar entre peligro y malestar? ¿Pueden aún asimilar nueva información sin ponerse inmediatamente a la defensiva, colapsar, atacar, controlar, huir, explicar, complacer o demostrar competencia porque han perdido el acceso a la verdadera competencia? Esa es la calma. Y cuando miras a los seres humanos a través de esa lente, de repente la calma deja de ser un rasgo de personalidad y empieza a convertirse en una habilidad de desarrollo. Porque ningún niño se vuelve calmado porque alguien esté sobre él diciendo: “Cálmate.”
Esa frase es inútil. Es el equivalente humano de gritar “Relájate” a un perro que no tiene idea de dónde poner su cuerpo, no tiene idea de dónde viene la presión, no tiene idea de lo que se espera y no tiene idea de cómo hacer que la situación tenga sentido. La instrucción es técnicamente clara para la persona que la da, pero no contiene información útil para quien la recibe.
No se puede mandar un estado mental en otro ser vivo, del mismo modo que no se puede mandar a que la lluvia se eleve desde el suelo hacia el cielo.
Un niño desarrolla la calma cuando alguien le ayuda a organizarse. No fingiendo que el sentimiento no existe, no castigando el sentimiento, no sobresaturándolo hasta que se calle, sino dándole suficiente estructura para que su cerebro pueda volver a funcionar.
“Estás seguro. Esto es lo que pasó. Esto es lo que vamos a hacer a continuación. No estás en problemas. Esto tiene solución. Vamos a hacer una cosa a la vez.”
Eso no es solo consuelo. Eso es información. Eso es centrarse. Eso es un sistema nervioso prestando estructura a otro sistema nervioso hasta que el niño pueda empezar a construir esa estructura dentro de sí mismo. Y los adultos no son diferentes. Solo tenemos mejor lenguaje y mejores disfraces. Un adulto tranquilo no es alguien que nunca se enfada. Un adulto tranquilo es alguien que ha tenido suficientes experiencias apoyadas de presión, vergüenza, cambio, decepción, incertidumbre, frustración y recuperación, que su cerebro ha aprendido: “Puedo permanecer aquí. Puedo sentir esto y todavía pensar. Puedo estar incómodo y aún así elegir. Puedo no conocer la respuesta aún y permanecer con el problema.” Esa última parte es enorme.
Porque mucho de lo que parece reactividad en las personas proviene de la incapacidad de tolerar el espacio entre no saber y saber. Algo cambia y entran en pánico. Alguien hace una pregunta difícil y se defienden. Alguien da retroalimentación y de repente la retroalimentación ya no trata sobre el trabajo, sino sobre toda su identidad como ser humano. Un plan se desmorona y entran en espiral. Ocurre un error y no pueden simplemente repararlo, porque el error se ha convertido en evidencia de que son estúpidos, inseguros, no deseados, incompetentes, expuestos o están a punto de ser abandonados.
Así que reaccionan emocionalmente para liberar la presión.
Algunas personas culpan o justifican. Otras explican demasiado. Algunas se retiran completamente en silencio mientras que otras van en la dirección opuesta hacia la aspereza. Algunas tratan de evitar los sentimientos ocupándose para poder controlar cada parte en movimiento. O en un intento de simplemente hacer que la incertidumbre, la incomodidad o la presión se detengan, buscan a alguien más que les diga exactamente qué hacer o sucede lo contrario y abandonan la tarea por completo. Intentan desesperadamente hacer que el malestar se detenga antes de haber entendido lo que el malestar les está diciendo.
Eso no es un defecto de carácter.
Eso es una persona que no solo ha perdido el rumbo, sino que ni siquiera sabe de qué historia es parte, y mucho menos su papel en ella.
Y es por eso que la calma está tan profundamente ligada a la información. La persona que puede mantenerse calma no es necesariamente la persona que siente menos. A menudo, es la persona que tiene suficiente información interna para ordenar el momento. ¿Dónde estoy? ¿Qué está pasando? ¿Qué se me está pidiendo realmente? ¿Qué parte de esto es mía? ¿Qué parte de esto no es mía? ¿Cuál es la siguiente acción útil? ¿Qué necesito dejar de lado por ahora? ¿Qué puede esperar? ¿Qué no puede esperar? ¿Qué haría que esta situación fuera más comprensible en lugar de más dramática?
Esa es la versión humana de lo que pregunta el perro: ¿Dónde estoy? ¿Qué está pasando? ¿De dónde viene la presión? ¿Qué importa? ¿Qué hago con mi cuerpo, y qué elección crea alivio?
Porque la calma no es algo que se exige después de que el sistema nervioso ya ha caído por el precipicio. La calma es algo que se construye antes del precipicio, en pequeñas experiencias donde la persona aprende que puede enfrentar la dificultad y recuperarse. Una persona aprende a hablar en público hablando en dosis que puede soportar, no siendo lanzada a un escenario sin preparación y humillada.
Un niño aprende tolerancia a la frustración a través de frustración solucionable, no mediante el abandono. Un adiestrador aprende a trabajar con un perro difícil permaneciendo en situaciones donde todavía puede observar, respirar, ajustar, cometer un error, recuperarse y volver a intentar, no siendo inundado más allá de su capacidad cada vez y luego diciéndole que necesita más confianza.
Y los perros son exactamente lo mismo.
Un perro no se calma porque hayamos eliminado con éxito cada signo de incomodidad del exterior de su cuerpo. Un perro se calma cuando tiene suficiente información útil para organizarse en la situación en la que realmente se encuentra. No en la situación en la que deseamos que esté. No en la versión de la cocina. No en la versión del salón de entrenamiento. No en la versión donde nada cambia, nada lo presiona y nada lo sorprende. La versión real, con movimiento, presión, novedad, expectativa y emoción presentes.
Por eso la quietud por sí sola es una medida tan peligrosa.
Porque un perro puede estar quieto y no estar calmado.
Una persona puede estar quieta y no estar calmada.
Un perro puede estar en silencio y abrumado, y una persona puede estar en silencio y abrumada.
Un perro puede obedecer y aún así no entender, igual que una persona puede cumplir y aún así estar completamente desorganizada por dentro.
Entonces la pregunta no puede ser simplemente:
“¿Está el cuerpo quieto?”
La pregunta tiene que ser:
“¿Está el cerebro disponible?”
¿Puede el perro recibir información?
¿Puede la persona recibir información?
¿Puede el perro tomar una decisión informada?
¿Puede la persona tomar una decisión informada?
¿Puede el perro recuperarse después de un error?
¿Puede la persona recuperarse después de un error?
¿Puede el perro mantenerse con la tarea cuando las cosas van mal?
¿Puede la persona mantenerse con la tarea cuando las cosas van mal?
Eso es verdadera calma.
Y creo que aquí es donde toda mi visión de la calma se vuelve diferente de cómo se habla generalmente de la calma en el entrenamiento, porque no me interesa la calma como un desempeño.
Estoy interesado en la calma como acceso. Acceso a la información. Acceso a la elección. Acceso a la recuperación. Acceso a la parte del cerebro que todavía puede evaluar en lugar de simplemente reaccionar.
Así que tal vez la calma no sea la ausencia de excitación. Tal vez la calma sea la capacidad de mantenerse lo suficientemente organizado para pensar mientras se está excitado.
Eso lo cambia todo.
Porque si la calma es la ausencia de excitación, entonces nuestro trabajo es suprimir, reducir, contener, agotar, evitar o manejar hasta que el perro parezca menos intenso.
Pero si la calma es acceso organizado a la información bajo excitación, entonces nuestro trabajo es enseñar orientación, enseñar recuperación, enseñar conciencia corporal, enseñar resolución de problemas, enseñar al perro cómo mantenerse conectado con la tarea cuando la situación cambia, y enseñar al manejador cómo dejar de interrumpir cada señal temprana de pensamiento porque se sienten incómodos viendo al perro resolver algo. La educación de tipo helicóptero es el equivalente canino de infantilizar a un niño de 10 años.
No nos volvemos tranquilos al no ser jamás desafiados. Nos volvemos tranquilos al tener suficientes desafíos manejables, suficiente apoyo, suficiente información, suficiente recuperación y suficientes retornos exitosos a nosotros mismos para que empecemos a confiar en nuestra propia capacidad de permanecer presentes cuando las cosas no son perfectas. La calma puesta en escena existe cuando todo está arreglado. La verdadera calma puede sobrevivir al desorden. No porque la persona o el perro no sienta el desorden. Porque el desorden no les quita toda la capacidad de pensar.
Eso es lo que quiero que la gente entienda cuando digo que la calma es un problema de información. No quiero decir que la emoción sea irrelevante. Quiero decir que la emoción cambia cuando el cerebro tiene un mapa. La emoción cambia cuando el cuerpo sabe a dónde puede ir. La emoción cambia cuando el siguiente paso se vuelve visible. La emoción cambia cuando el aprendiz, humano o perro, descubre: 'Puedo estar en esto y aún así encontrar mi camino.' Eso es la calma. No la ausencia de sentimiento.
Barbara Lloyd
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El miedo a los ruidos en los perros: por qué ocurre y cómo ayudarles
Uno de los problemas de comportamiento más comunes y angustiosos en los perros es el miedo a los ruidos fuertes (fonofobia o sensibilidad al ruido). Truenos, fuegos artificiales, petardos, aspiradoras, sirenas o incluso el ruido de una tormenta pueden provocar reacciones de pánico intenso en muchos perros.
Esta fobia no es un simple “capricho”. Es una respuesta instintiva que puede llegar a ser incapacitante para el animal y muy estresante para la familia.
¿Por qué los perros tienen miedo a los ruidos?
Instinto de supervivencia: En la naturaleza, un ruido fuerte y repentino suele indicar peligro (tormenta, derrumbe, depredador, etc.).
Falta de habituación: Muchos perros no se exponen de forma gradual a estos sonidos durante su etapa de socialización (entre las 3 y 14 semanas aproximadamente).
Genética: Algunas razas son más sensibles (Border Collie, Pastor Alemán, Pointers, razas pequeñas como Chihuahua o Yorkshire).
Experiencias traumáticas: Un petardo que explotó cerca, una tormenta muy intensa, etc.
Refuerzo involuntario: Cuando el dueño consuela excesivamente al perro durante el miedo, puede reforzar la conducta ansiosa.
Síntomas del miedo a los ruidos
Los perros pueden mostrar signos leves o graves:
Temblor, jadeo excesivo, salivación
Intentar esconderse (debajo de camas, en baños, armarios)
Destrucción (puertas, muebles, ventanas)
Orinarse o defecar por miedo
Vocalizaciones (aullidos, ladridos constantes)
Intentos de huida (saltar por ventanas o balcones —¡peligro real!)
En casos extremos: conducta disociativa o agresividad por miedo
Soluciones efectivas: un enfoque paso a paso
1. Prevención (la mejor opción)
Exposición gradual y positiva a ruidos desde cachorro.
Usar aplicaciones o CDs de sonidos (truenos, fuegos artificiales) a volumen muy bajo mientras el perro come o juega.
2. Desensibilización y Contracondicionamiento (técnica más efectiva a largo plazo)
Esta es la base del tratamiento:
Graba o descarga sonidos del ruido que asusta a tu perro.
Reproduce el sonido a un volumen tan bajo que el perro no se asuste.
Asocia ese sonido con algo muy positivo (premios de alto valor, juguetes interactivos, comida deliciosa).
Ve subiendo el volumen muy lentamente a lo largo de semanas o meses.
3. Manejo durante los eventos inevitables
Crear un “refugio seguro”: Un lugar oscuro, cómodo y aislado del ruido (armario con mantas, transportín cubierto, habitación interior).
Ruido blanco: Ventilador, música clásica o ruido de lluvia a volumen moderado.
Feromonas: Difusores Adaptil (calming pheromone) son muy útiles.
Chaleco antiansiedad (ThunderShirt o similares): ejerce presión suave que reduce la ansiedad en muchos perros.
Suplementos naturales:
L-teanina
Triptófano
CBD para perros (si es legal en tu país y de calidad)
Valeriana, manzanilla o Rescue Remedy
4. Ayuda profesional
Educador canino o etólogo: Imprescindible si el miedo es intenso.
Veterinario: En casos graves puede recetar medicación (fluoxetina, clomipramina, alprazolam para eventos puntuales). Nunca automedicar.
5. Lo que NO debes hacer
Castigar al perro por tener miedo (empeora mucho la situación).
Consolarlo excesivamente con caricias y voz mimosa (refuerza la idea de que hay peligro).
Dejarlo solo si se pone muy ansioso.
Casos especiales
Año Nuevo y San Juan: Estos son los periodos críticos. Planifica con antelación: reserva cita con el veterinario para medicación si es necesario, prepara el refugio, pasea al perro temprano, mantén ventanas cerradas y cortinas echadas.
Perros ancianos: Pueden desarrollar miedo a los ruidos de repente por pérdida de audición o deterioro cognitivo.
Conclusión
El miedo a los ruidos no se cura de la noche a la mañana, pero con paciencia, constancia y el enfoque correcto, la mayoría de los perros mejoran significativamente. Lo más importante es entender que tu perro no lo hace para molestar: realmente está aterrorizado.
Si tu perro sufre de fonofobia severa, no dudes en pedir ayuda profesional. Un perro que vive con miedo constante ve reducida seriamente su calidad de vida.
¿Tienes un perro con miedo a los ruidos? ¿Qué estrategias te han funcionado mejor? Puedes compartir tu experiencia en los comentarios.
El Cuaderno Canino – Porque entenderles es quererlos mejor. 🐾
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Los perros de búsqueda y rescate representan una de las mayores expresiones de trabajo, preparación y vínculo entre el ser humano y el perro.
Detrás de cada intervención hay años de formación técnica, entrenamiento constante y una preparación física y emocional específica tanto del guía como del perro.
Estos perros no “buscan personas” de forma instintiva sin más.
Son entrenados para localizar olor humano en escenarios complejos como grandes áreas, estructuras colapsadas, montaña o entornos urbanos, trabajando bajo altos niveles de distracción, estrés y exigencia ambiental.
La base de un buen perro de rescate no es únicamente su capacidad olfativa.
También influyen factores como:
• La estabilidad emocional
• La motivación por el trabajo
• La resistencia física
• La capacidad de concentración
• Y, especialmente, el vínculo y la comunicación con su guía
El entrenamiento en búsqueda y rescate debe realizarse de manera progresiva, estructurada y respetando siempre el bienestar del perro. Un buen equipo de rescate no busca solo eficacia operativa, sino también equilibrio físico y emocional en el animal.
Además, detrás de cada operativo existe un trabajo multidisciplinar donde participan guías caninos, cuerpos de emergencia, protección civil y especialistas en diferentes áreas de intervención.
Los perros de búsqueda y rescate no son héroes por casualidad.
Son el resultado de selección, formación, compromiso y un trabajo diario basado en confianza y cooperación.
Los extremos en la educación canina nos están haciendo perder el equilibrio
Cada vez veo más perros confundidos… y más personas agotadas.
Y muchas veces no es por falta de cariño, sino por caer en extremos.
Por un lado están quienes creen que un perro “tiene que obedecer porque sí”.
Todo se corrige, todo se castiga, todo es control.
El perro termina obedeciendo… pero muchas veces desde el miedo, la inseguridad o el estrés.
Y en el otro extremo están quienes piensan que poner límites es “ser malo”.
Entonces el perro hace lo que quiere, no aprende a gestionar frustraciones, vive desbordado… y la convivencia acaba siendo un caos.
La realidad es que los perros no necesitan ni dureza ni permisividad absoluta.
Necesitan comprensión, guía y equilibrio.
Necesitan personas que sepan decir:
“Te entiendo”
Pero también:
“Esto no te hace bien”
Porque educar a un perro no debería ser una lucha de egos ni una competición de métodos.
Debería ser construir confianza, comunicación y bienestar mutuo.
Y no, hacerlo bien no significa ser perfecto.
Significa aprender, observar y adaptarse al perro que tienes delante.
A veces el mayor acto de amor hacia un perro no es dejarle hacer todo…
Es enseñarle a vivir tranquilo en un mundo humano.
He visto perros completamente destruidos emocionalmente.
Perros agresivos al 100 %, perros con miedos extremos, perros incapaces de gestionar una caricia, una mirada o simplemente el mundo que les rodea.
Y aun así, todos tienen algo en común:
cuando se les entiende, se les guía y se les educa desde el respeto, consiguen mejorar su calidad de vida.
Aquí no trabajamos para grabar TikToks ni para buscar likes.
Trabajamos con casos que muchas veces nos exigen estar al 100 % mental y físicamente, porque detrás de cada perro roto hay sufrimiento real, familias desbordadas y muchísimo trabajo invisible.
La educación no es controlar.
La educación no es apagar al perro.
La educación es darle herramientas para vivir mejor.
Porque un perro que entiende el mundo vive con menos estrés, menos miedo y más libertad.
Y eso es lo más bonito de este trabajo: ver cómo un perro que un día no podía ni respirar tranquilo, termina disfrutando de la vida.
Educación es sinónimo de libertad.
La etología del olfato canino estudia el comportamiento natural relacionado con el sentido del olfato en los perros (Canis lupus familiaris), su evolución, anatomía, fisiología y rol en la supervivencia, comunicación y adaptación. El olfato es el sentido dominante en los perros, mucho más desarrollado que en los humanos, y define cómo perciben y interactúan con el mundo.
1. Evolución y importancia etológica
Los perros descienden del lobo gris. El olfato evolucionó como herramienta clave para la supervivencia: localizar presas, evitar depredadores, identificar parejas reproductivas y reconocer individuos del grupo. En la domesticación, este sentido se mantuvo y se potenció en muchas razas (especialmente sabuesos como el Bloodhound).
Para los perros, oler no es solo detectar olores, sino construir una "imagen" tridimensional del entorno en el tiempo: quién estuvo allí, cuándo, en qué estado emocional o fisiológico. Es su principal forma de "ver" el mundo.
2. Anatomía y fisiología
Receptores olfativos: Los perros tienen entre 125 y 300 millones (según raza; Bloodhound ~300 millones), frente a los ~5-6 millones de los humanos. La superficie de la mucosa olfativa es mucho mayor (como un pañuelo vs. un sello postal).
Receso olfativo: Estructura única (laberinto de vías respiratorias detrás de los ojos) que permite separar y retener muestras de olor incluso al exhalar. El flujo de aire se divide: una parte va directamente a los receptores y se acumula.
Órgano vomeronasal (de Jacobson): "Segunda nariz" situada en el paladar. Detecta feromonas y señales químicas sociales/reproductivas. Se activa con el reflejo de Flehmen (curvar el labio y exponer dientes, aunque en perros es menos visible). Influye en comportamientos sociales, sexuales y emocionales.
Nariz húmeda (rinario): Ayuda a detectar corrientes de aire y radiación térmica débil (calor corporal), útil para rastrear presas incluso con problemas de vista u olfato convencional.
Procesamiento cerebral: Hasta el 33-40% del cerebro se dedica al olfato (vs. ~5% en humanos). La información llega al sistema límbico (emociones y memoria), por lo que los olores generan respuestas emocionales intensas y recuerdos duraderos.
Lateralización: Empiezan olfateando con la fosa nasal derecha (novedades, estímulos amenazantes o desconocidos → hemisferio derecho). Si el olor es familiar o agradable, pasan a la izquierda.
3. Comportamiento olfativo (etología)
Sniffing (olfateo): Serie de inhalaciones cortas y rápidas (3-7 por ráfaga). Permite muestreo continuo y localización direccional (fosas nasales móviles funcionan como "brújula olfativa").
Exploración del entorno: Durante paseos, los perros "leen" el mundo: orina, heces, huellas, olores de otros animales/humano. Esto les da información sobre sexo, estado reproductivo, salud, estrés (cortisol, adrenalina), dieta, etc.
Comunicación química: Orina, heces, glándulas anales y sebáceas sirven como "mensajes". Los perros olfatean genitales o ano para obtener datos sociales.
Rastreo y detección: Pueden seguir rastros antiguos, distinguir olores individuales (incluso en mezclas complejas) y detectar cambios mínimos (enfermedades, emociones, cáncer, COVID-19 en estudios).
Aprendizaje prenatal y perinatal: Los cachorros reconocen olores de la madre y alimentos desde el útero.
Importancia del olfateo libre: Impedir que olfateen genera frustración y estrés. Permitirlo (paseos con nariz) satisface necesidades etológicas, reduce problemas de conducta y enriquece su vida.
4. Factores que influyen
Raza: Sabuesos (Bloodhound, Beagle) destacan; braquicéfalos (de hocico corto) tienen menor capacidad.
Edad, salud, dieta: Mejora con dietas altas en grasa/bajas en proteína; empeora con enfermedades nasales, edad o deshidratación.
Ambiente: Humedad y temperatura moderada favorecen; viento fuerte o extremo dificulta.
Aplicaciones prácticas (etología aplicada)
Los humanos aprovechamos esta capacidad en:
Búsqueda y rescate
Detección de drogas/explosivos
Medicina (detección de enfermedades)
Conservación (heces de especies amenazadas)
Trabajo de scent work / nosework
En resumen, el olfato es el sentido primario del perro y una herramienta etológica fundamental para su bienestar. Entenderlo ayuda a mejorar la convivencia: deja que olfatee en los paseos, usa juegos de olfato para enriquecimiento y evita castigar comportamientos naturales como marcar o explorar con la nariz. Esto reduce estrés y fortalece el vínculo.
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Los 5 Imprescindibles en la Educación de tu Perro
(O cómo educarlo sin educarlo)
Comunicación y Respeto
Idea principal
No se trata de adiestrar ni corregir conductas. El problema suele estar en no atender las necesidades reales del perro. En lugar de luchar contra las conductas problemáticas, hay que mejorar su calidad de vida. Muchas veces, al resolver las causas de fondo, las conductas no deseadas disminuyen o desaparecen.
Se clasifican las conductas en:
Naturales de la especie → Hay que aceptarlas (o evitar situaciones donde molesten).
Naturales pero hipertrofiadas → Son señales de malestar. No se corrigen directamente, se usan como indicador.
Los 5 Imprescindibles (Claves prácticas)
1. Ofrece el mejor descanso posible
Los perros necesitan 14-18 horas de sueño/descanso.
Camas cómodas y suficientes (mínimo 2).
Colócalas en zonas tranquilas pero cerca de la familia (salvo perros muy miedosos).
Nunca molestar al perro dormido (ni niños ni dueños).
Un perro descansado = perro mucho más equilibrado.
2. Mejora el paseo
Material cómodo: Arnés que no restrinja los hombros (evitar collares de ahogo, Martingales, pinchos, etc.).
Correa larga (2-3 metros) para que pueda explorar.
Camina despacio, permite olfatear, hacer eses y pararse todo lo que necesite.
El paseo no es para hacer ejercicio físico intenso, sino para que el perro sea perro (usar la nariz).
3. Mejora la alimentación
La comida influye directamente en el comportamiento (incluida la serotonina intestinal).
Evitar piensos con cereales, subproductos, harinas o tubérculos como primeros ingredientes.
Mejor opción: comida natural/casera de calidad (si es posible).
Un cambio de dieta puede dar resultados visibles en pocos días.
4. Asegúrate de que está bien de salud
Muchas “problemas de conducta” son dolor crónico o enfermedad no diagnosticada (articulaciones, columna, dientes, etc.).
Recomendado:
Chequeo completo (físico + analítica + radiografías si procede).
Especialmente importante en perros >7 años o cuando los problemas aparecen de repente o empeoran.
5. Dale “tiempo libre”
Al menos 20 minutos al día en un sitio seguro donde pueda ir suelto y hacer lo que quiera (sin interferir).
No vale el parque para perros típico (suele generar estrés).
Permitir oler, explorar, comer cosas del suelo (con sentido común), saludar a otros perros, etc.
Dejarle ser perro reduce frustración y problemas de conducta.
Resumen final
Mejora descanso + paseos tranquilos con olfateo + alimentación + salud + libertad → tu perro se equilibrará solo.
No se trata de control ni obediencia, sino de comprensión y respeto. Cambiando tu forma de convivir, cambias la relación.
“Educa sin educar” = atiende sus necesidades reales y deja que sea perro.
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¿Deberíamos dejar que los cachorros simplemente sean cachorros?
Empiezo a entrenar a mis cachorros de inmediato. Pero eso no significa que espere que se comporten como perros adultos entrenados.
Un cachorro no puede concentrarse, trabajar con precisión, intensidad ni resistencia como un perro adulto. Y no lo necesita. Un cachorro tiene derecho a ser un cachorro.
Lo que no quiero es perder tiempo valioso dejando que el cachorro practique comportamientos que luego tendré que corregir. Por eso les enseño lo esencial desde pequeños: acudir a la llamada, interactuar, esperar, observar, decir "no" (¡para!), soltar, sentarse y tumbarse.
Estos conceptos básicos facilitan la vida diaria y crean una base sólida para todo lo que les enseñaré más adelante.
Con los cachorros, me centro mucho en el juego. Les enseño a jugar, soltar, traer el juguete de vuelta y sujetarlo con calma y firmeza a mi lado. Fomento la motivación, la confianza, el instinto de lucha y la cooperación mediante juegos adaptados a la personalidad del cachorro.
La comida se usa principalmente para el rastreo y el adiestramiento básico: caminar junto al dueño, frente a frente, giros, llamadas y ejercicios de movimiento. El aprendizaje debe ser divertido e inspirador para el cachorro.
Lo que dificulta el adiestramiento de cachorros hoy en día son las redes sociales. Estas presionan a los dueños para que aceleren el desarrollo y comparen a sus cachorros con otros.
Cada cachorro se desarrolla de manera diferente. La genética, la personalidad y las habilidades del adiestrador son importantes. No hay razón para exigirle energía o resistencia antes de que esté mentalmente preparado.
Si el progreso de un cachorro se estanca, pregúntese: ¿por qué este ejercicio en particular es tan importante ahora?
A veces, la mejor opción es pausar el ejercicio por completo y centrarse en el juego, la interacción, la confianza y el trabajo en equipo.
Muchos dueños de cachorros se beneficiarían más jugando con sus perros, enseñándoles a soltar los juguetes, a acudir a la llamada, a interactuar con ellos y a recompensar su atención activa, en lugar de insistir en trucos llamativos que un perro adulto puede aprender en pocas semanas una vez que haya aprendido las bases.
Mia Skogster